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Alimentación de Mascotas

Señales de que tu mascota necesita un cambio de alimentación

Descubre cómo identificar si tu peludo está recibiendo la nutrición adecuada y qué hacer al respecto.

Una alimentación adecuada es la base del bienestar de cualquier mascota. Sin embargo, muchos tutores desconocen que los requerimientos nutricionales pueden cambiar con el tiempo y que algunos síntomas comunes —como caída de pelo, apatía o sobrepeso— pueden estar relacionados directamente con la dieta. En este artículo te explicamos las principales señales de alerta, las causas más comunes y qué pasos tomar para mejorar la alimentación de tu peludo.
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¿Por qué es tan importante la nutrición en mascotas?

Al igual que los humanos, los animales necesitan una dieta balanceada que aporte los nutrientes necesarios para cada etapa de su vida: crecimiento, adultez, vejez o condiciones especiales como embarazo o enfermedades crónicas.

Según la Asociación Mundial de Veterinarios de Pequeños Animales (WSAVA), el 90% de las enfermedades crónicas en mascotas están relacionadas con una alimentación inadecuada o desbalanceada, lo que demuestra el impacto directo que tiene la nutrición en su salud general.

1. Cambios en el pelaje y la piel

Un pelaje opaco, caída excesiva de pelo, caspa o irritación son señales comunes de deficiencia nutricional. La falta de ácidos grasos esenciales (como el Omega 3 y 6), proteínas de calidad o vitaminas puede provocar estos síntomas.

Dato: Un estudio publicado en el Journal of Nutritional Science reveló que perros alimentados con dietas ricas en ácidos grasos esenciales mostraron un 75% de mejora en la salud del pelaje en tan solo 8 semanas.

2. Problemas digestivos frecuentes

Vómitos, diarreas, gases, heces muy blandas o con mal olor indican que algo no está funcionando bien en la digestión. Puede deberse a ingredientes de mala calidad, intolerancias alimentarias o falta de fibra.

3. Baja energía o letargo

Si tu mascota duerme más de lo habitual, muestra desinterés por jugar o caminar, puede estar recibiendo una dieta baja en proteínas o calorías. También es común en alimentos comerciales de baja calidad con rellenos y pocos nutrientes reales.

4. Sobrepeso o bajo peso

El exceso o la falta de peso son signos evidentes. Muchas veces, aunque la mascota come “lo mismo de siempre”, su metabolismo cambia con la edad o por castración. La obesidad, por ejemplo, afecta al 60% de los perros y gatos domésticos en América Latina, según datos de Pet Obesity Prevention.

5. Mal aliento persistente

Más allá de la higiene dental, un mal aliento crónico puede estar asociado a una mala alimentación que favorece la proliferación bacteriana, especialmente si el alimento tiene alto contenido de azúcares o subproductos animales.

6. Rascarse constantemente o lamerse las patas

Este comportamiento suele asociarse a alergias alimentarias, sobre todo al pollo, cereales o ciertos conservantes presentes en muchos alimentos procesados. Si no se trata a tiempo, puede derivar en infecciones cutáneas.

7. Inapetencia o aburrimiento con el alimento

Si tu mascota rechaza el alimento o solo lo consume si está acompañado de premios o comida humana, puede estar cansada del mismo sabor o no encontrarlo apetecible. El aburrimiento alimentario es más común en gatos, pero también afecta a perros.
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¿Qué hacer si detectas estas señales?

1. Consulta con un veterinario o un nutricionista animal

Antes de hacer cualquier cambio, es fundamental una evaluación profesional. Muchas veces el problema puede no estar en la alimentación sino en otra condición de salud.

2. Revisa los ingredientes del alimento actual

Evita productos con subproductos animales no identificados, cereales como maíz o trigo como primer ingrediente, y conservantes artificiales. Opta por alimentos con proteínas de origen claro (pollo, cordero, salmón), vegetales reales y sin colorantes.

3. Considera dietas personalizadas o naturales

Hoy existen opciones como alimentación BARF, comida cocida casera supervisada o incluso croquetas premium adaptadas por tamaño, edad y nivel de actividad. Algunas marcas incluso realizan pruebas de ADN nutricional para ofrecer dietas más precisas.

4. Haz la transición de forma gradual 

Nunca cambies el alimento de golpe. Hazlo en un período de 7 a 10 días, mezclando poco a poco el nuevo con el anterior, para evitar problemas digestivos.

En resumen

Tu mascota no puede decirte con palabras que algo no anda bien… pero su cuerpo sí. Presta atención a su pelaje, energía, digestión y comportamiento. Una buena nutrición no solo previene enfermedades, sino que mejora su calidad de vida y prolonga su bienestar.
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